Los técnicos de mantenimiento eólico hacen un esfuerzo extra para protegerse durante la COVID-19

Londres / 18 de junio de 2020

El coronavirus ha alterado todas las facetas de la vida en España. Reconocidos como trabajadores esenciales, los técnicos de mantenimiento de parques eólicos se esfuerzan por garantizar su seguridad personal, así como la de sus clientes, compañeros y familias.
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Cada mañana, Pedro Martínez comprueba meticulosamente su temperatura antes de salir de casa. Sabe lo significaría si saliese un resultado por encima de lo normaluna llamada telefónica a su supervisor y quedarse en casa (cerca de Valencia) para evitar conducir hasta el parque eólico que tiene asignado a una hora de distancia aproximadamente.

 

Como todo el mundo, los técnicos de mantenimiento de Siemens Gamesa han tenido que adaptarse a la nueva realidad que ha supuesto el coronavirus en España. Después de todo, el país depende de ellos para mantener operativos los parques eólicos y generar energía limpia para todo el país. Durante un par de semanas a finales de marzo y principios de abril, cuando el gobierno decretó que solo las actividades esenciales podían continuar, los técnicos como Pedro fueron prácticamente los únicos empleados de la empresa que circulaban en el país. Las fábricas dedicadas a la producción de nuevos componentes cerraron durante dos semanas tras el decreto gubernamental y los empleados de oficinas ya estaba teletrabajando desde el principio de la crisis.

 

"En el equipo asignado a nuestra zona somos diez personas. Afortunadamente, no hemos visto ningún caso de compañeros que hayan enfermado o mantenido el aislamiento por contacto con una persona infectada", afirma Pedro. "Hace poco la compañía nos hizo a todos pruebas de COVID-19 y todos los resultados fueron negativos", comparte.

Seguridad a cada paso

Por razones de seguridad, los técnicos siempre trabajan en parejas. Antes de la pandemia, la composición de estas parejas podía cambiar, pero ahora se mantiene la misma para minimizar la posibilidad de contagio. De ahí la necesidad de hace pruebas: "Es tranquilizador saber que nuestro compañero de trabajo está sano", dice Pedro. 

Para ir al trabajo, Pedro conduce solo - otra práctica de mitigación de riesgos - o comparte el viaje con otro técnico. Llevan un equipo de protección completo (gafas de seguridad, máscara y guantes) durante todo el viaje.

Pedro Martínez durante su jornada laboral

En los vehículos con dos filas de asientos, el pasajero se sienta en diagonal al conductor para que haya la máxima distancia física entre ellos. Y una vez en su destino, los técnicos desinfectan el interior del vehículo con toallitas desinfectantes, siguiendo estrictos protocolos de seguridad.

Según Santiago Jiménez,otro de los técnicos, "en tiempos normales, teníamos reuniones con los clientes en los mismos emplazamientos eólicos, pero ahora hacemos todo por teléfono para minimizar las interacciones en persona".

 

En viajes de uno en uno - en tiempos pre-Covid subían juntos - los técnicos toman el ascensor hasta lo alto de las turbinas con su equipo de protección completo. Tanto dentro del aerogenerador como en el exterior, se esfuerzan por mantener una distancia física segura entre ellos, pero Santiago admite que esto no siempre es posible en los pequeños cuartos dentro de la nacelle(en los casos en que no es posible el distanciamiento social, siempre se utiliza equipo de protección personal). "Abrimos la escotilla para permitir que el aire circule libremente", comparte. 

 

A la hora del almuerzo, los técnicos descienden y comen separados y a intervalos escalonados - otra concesión a la necesidad de mantener la seguridad personal durante una pandemia.  

El hogar importa

Y cuando el día termina y regresan a casa, siguen anteponiendo la seguridad. "Cuando llego a casame quito las botas, pongo la ropa de trabajo dentro de un saco y voy directamente a la ducha", cuenta Santiago. "Además, dejo el saco con la ropa sucia en el balcón durante un par de días antes de lavarla"

 

La preocupación por las familias de los trabajadores en un momento como el que vivimos es lo que llevó a Siemens Gamesa a adoptar políticas de horarios flexibles para los empleados encargados del mantenimiento de los parques eólicos. "Locolegios están cerrados al menos hasta septiembre, lo que supone un estrés adicional para lafamilias con niños", explica Santiago. "Estoy agradecido de que Siemens Gamesa también tenga en cuenta esto, demuestra que se preocupan".

 

Garantizar energía limpia para todos
Igual que el resto de los técnicos de servicios en todo el mundo, Pedro y Santiago hacen lo necesario para asegurar que la electricidad sigue llegando y se pueda mantener el funcionamiento de todos los servicios esenciales como los hospitales en España. Gracias a su esfuerzo diario en primera líneael mundo puede seguir funcionando aun en tiempos de COVID-19.

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